lunes, 26 de abril de 2010

Luciano Berio



Luciano Berio
Músico italiano de ideas muy originales y explorador de diversas tendencias.

Luciano Berio (1925- 2004) nació en Oneglia, Italia (hoy día llamado Borgo d'Oneglia, un pequeño pueblo a 3 Kilómetros al norte de Imperia). Recibió sus primeras clases de piano de su padre y su abuelo que eran organistas. Durante la Segunda Guerra Mundial fue reclutado por el ejército, pero en su primer día de servicio fue herido en una mano mientras aprendía a usar la pistola. Después de un tiempo en un hospital militar, escapó y se integró a la lucha en grupos anti-nazis.
Después de la guerra, Berio estudió en el Conservatorio de Milán con Giulio Cesare Paribeni y Giorgio Federico Ghedini. Abandonó los estudios de piano debido a la herida en su mano y se concentró en la composición. En 1947 se estrenó en público uno de sus primeros trabajos, una suite para piano.
Berio se ganó la vida durante ese tiempo dando clases de canto. Así conoció a su primera mujer, la mezo-soprano estadounidense Cathy Berberian con quien contraería matrimonio en 1950. Poco después de graduarse (se divorciaron en 1964). Berio escribió numerosas piezas en las que explotaba la única y versátil voz de su esposa.
En 1951 viajó a los Estados Unidos para estudiar con Luigi Dallapiccola en Tanglewood, quien le despertó interés por el serialismo. Posteriormente acudió a los «Internationale Ferienkurse für Neue Musik» («Cursos Internacionales de Verano de Música Contemporánea») de Darmstadt, donde conoció a Pierre Boulez, Karlheinz Stockhausen y György Ligeti. Comenzó a interesarse en la música electrónica, fundando con Bruno Maderna, en 1955, el Studio di Fonología: un estudio de música electrónica en Milán. Invitó a varios compositores significativos a trabajar allí, como Henri Pousseur y John Cage. También creó una publicación sobre música electrónica, “Incontri Musicali”.


Sinfonía.

La Sinfonía (1968-69), para orquesta y ocho voces amplificadas (un doble cuarteto vocal con micrófonos), quizá sea la composición más famosa de Berio. Es la versión orquestal de otra obra de Berio denominada O King.
La obra, de unos 35 minutos de duración, esta estructurada en cinco movimientos:
I. 6:00.
II. O King 4:44.
III. In ruhig fliessender Bewegung 11:3.1
IV. 3: 16.
V. 6:4.

Comentarios
1. En 1968, Berio completa O King, un trabajo del que existen dos versiones: una para voz, flauta, clarinete, violín, violonchelo y piano, y otra para ocho voces y orquesta. Esta pieza creada en memoria del líder norteamericano Martin Luther King, quien fue asesinado poco antes de componerla, es de mucha intensidad dramática. En ella, las voces entonan primero las vocales y después las consonantes, para después todas juntas enlazar su nombre en los últimos compases.

2. En esta obra las voces no son utilizadas en la forma tradicional; no sólo hacen el típico canto entonado, sino que las voces recitan, susurran y gritan palabras de Claude Lévi-Strauss (cuya obra “Le cru et le cuit” proporciona gran parte del texto), Samuel Beckett (de su novela El innombrable), instrucciones de partituras de Gustav Mahler y otros textos. La obra es uno de los paradigmas de la técnica de collage y una de las más populares de Berio.

Discografía:
1. Berio Sinfonía. Orquesta Nacional de Francia. Swingle Singers. Pierre Boulez. Erato. 1990.
2. Meter Eötvos. Sinfónica Göterborgs. DG. 2005.

Sequenzas.
Las Sequencias de Berio son un ciclo de trece piezas para diversos instrumentos, compuestas a lo largo de cuarenta de años, comenzando con la primera Sequenza para flauta de 1958, hasta la última de la serie, Sequenza XIV para violonchelo (2002) un año antes de su muerte. La serie completa es la siguiente:

1. Sequenza I para flauta (1958) 10:58
2. Sequenza II para arpa (1963) 9:23
3. Sequenza III para voz femenina (1965) escrita para
Cathy Berberian 7:43
4. Sequenza IV para piano (1966) 10:58
5. Sequenza V para trombón (1965) 5: 33
6. Sequenza VI para viola (1967) 14:56
7. Sequenza VII para oboe (1969) escrita para Heinz Holliger.
Fue retrabajada como Sequenza VIIb para saxofón soprano 9:04
8. Sequenza VIII para violín (1976) 12:35
9. Sequenza IX para clarinete (1980), retrabajada en 1981 como
Sequenza IXb para saxofón alto, y en 1980 como Sequenza IXc para
Clarinete bajo. 14:01
10. Sequenza X para trompeta en Do y resonancia de piano (1984) 17:10
11. Sequenza XI para guitarra (1987-88) 16:17
12. Sequenza XII para fagot (1995) 16:26
13. Sequenza XIII para acordeón "Chanson" (1995) 8:15
14. Sequenza XIV para violoncello (2002)
Comentarios:

Cada una de estas secuencias- ha sido escrita en estrecha asociación con famosos interpretes, y todas ellas permiten una fascinante visión de las posibilidades técnicas de trece instrumentos muy diferenciados: desde la Sequenza I para flauta (1958) hasta la de violonchelo redefinen la virtuosidad de una manera completamente nueva. Berio no se interesa en exponer su conocimiento técnico en un nivel meramente superficial, pero quiere virtuosismo técnico e intelectual para ser interpretado de una manera mucho más comprensivamente lejana como unión decisiva entre la idea composicional y el artista interprete. Esta constante, el dialogo necesario entre el interprete y su instrumento ha sido acertadamente definido por el mismo Berio en el contexto de sus Sequenzas: "Los mejores interpretes solistas de nuestro tiempo - modernos en inteligencia, sensibilidad, y técnica - son aquellos que son capaces de actuar dentro de una gran perspectiva histórica, y de resolver las tensiones entre las demandas creativas del pasado y del presente, utilizando sus instrumentos como medios de investigación y expresión".

Discografía:
Ensemble Intercontemporain. Sophie Charrier: Flauta- Frèderique Cambreling: Arpa – t Boffard : Piano- Benny Sluchin : Trombon- Christophe Desjardins : Viola- Làszlo Hadady : Oboe- Jeanne- marie Conquer : Violín- Alain Damiens : Clarinete- Pascal Gallois : Fagote – Christian Wirth : saxo alto. DG. 1988.

Folk Songs.

El ciclo de canciones folklóricas Folk Songs de Luciano Berio fue compuesto en 1964 para voz y siete instrumentos, pensando en la voz de su esposa Cathy Berberian. Contiene canciones de Azerbaiyán, Sicilia, Armenia, Estados Unidos y Francia. La obra se divide en once canciones de diferentes culturas:
“Black is the color” “I wonder as I wander”, “Loosin yelav”, “Rossignolet du bois”, “A la femminisca”, “La donna ideale”, “Ballo”, “Motettu de tristura”, “Maluros qu’o uno fenno”, “Lo fiolairé” y “Azerbaijan love song”.

En la época de su composición, 1964 la obra dejó a muchos oyentes boquiabiertos acostumbrados a sus composiciones radicales, pues Berio era considerado como uno de los abanderados de la vanguardia. Esta nueva aventura de tipo clásica y romántica que se enraizaba en la tradición, levantó más de una protesta entre los círculos de especialistas de aquella época que miraban con desconfianza todo lo tradicional y que no tuviera cierto tinte político. Sin embargo, la situación fue analizada con una óptica diferente pues la música folklórica pertenecía al pueblo y por lo tanto se podía interpretar como una posición de izquierda.
Esta actitud se pude explicar fácilmente, pues después de experimentar con toda clase de expresiones musicales, llegando a permitir los gruñidos más desgarradores de la garganta humana, debería ser una especie de alivio volver a el canto tradicional folclórico apegado a la tierra y el paisaje, buscando nuevas fuentes sonoras que puedan iniciar nuevos puntos de partida para propuestas modernas nunca antes consideradas. Sin embargo, Berio no copia de manera textual las expresiones folclóricas, si no que las inserta dentro de estructuras nuevas, lo cual es un enriquecimiento de la tradición con los aportes de la experimentación contemporánea.

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